Geoformas

La alta solubilidad del carbonato cálcico que une y cohesiona los granos de la arenisca, hace que sean fácilmente erosionables por el agua de lluvia y la húmeda brisa marina. El resultado es un proceso de disgregación de la roca en granos sueltos de arena. De esta manera, los antes masivos estratos de arenisca muestran oquedades allí donde la erosión de los agentes atmosféricos y el agua marina ha sido mayor, configurando unas características texturas de gran belleza denominadas geoformas.

Geoformas en superficie
En las superficies de las rocas expuestas a la intemperie son frecuentes diversos tipos de alvéolos, nichos, concavidades y formas subesféricas producto de la arenización localizada de la roca. También existen discos y pilares en relieve positivo y numerosas micro concavidades, junto con formas que recuerdan a copas, cubetas y láminas en relieve positivo, en las áreas de la roca más resistentes a la erosión. Las geoformas son, en general, compactas y carecen de la delicadeza y levedad que muestran las halladas en cuevas y abrigos, debido al mayor grado de meteorización.

Geoformas en el interior de cuevas y abrigos
En las oquedades protegidas, las geoformas muestran gran diversidad de aspectos, siendo las más comunes los alvéolos que recuerdan a panales de abejas. Hay también concavidades y cúpulas, agujeros, tubos, arcos y puentes de roca. Las morfologías más espectaculares por su delicado e trazado muestran similitudes con hojaldres, corales y cortinajes cordados, que recubren gran parte del interior de las cuevas. Estas formas parecen haberse creado por unión de celdas, de forma que las separaciones entre van siendo progresivamente disgregadas, ampliándose las oquedades y adoptando así una trama con aspecto de cuerdas entrelazadas, unida solo en algunos puntos a la pared.